Desacoplamiento tecnológico entre EE. UU. y China: Un marco de estrategia y políticas
Wire Service Editor

Desacoplamiento tecnológico entre Estados Unidos y China: un marco estratégico y de políticas
Un nuevo informe del Carnegie Endowment for International Peace sostiene que Estados Unidos carece de una estrategia clara y coherente para gestionar su relación tecnológica con China. El informe, escrito por Jon Bateman y publicado el 25 de abril de 2022, advierte que Washington podría desencadenar inadvertidamente un desacoplamiento caótico e incontrolado que podría perjudicar los intereses de Estados Unidos.
AntecedentesEl informe, titulado "Desacoplamiento tecnológico entre Estados Unidos y China: un marco de estrategia y política", llega en un momento en que el desacoplamiento parcial de los ecosistemas tecnológicos de Estados Unidos y China ya está en marcha. El gobierno estadounidense ha surgido como un impulsor principal a través de controles de exportación, órdenes de desinversión, prohibiciones de visados, sanciones, aranceles y otras medidas. Si bien existe consenso bipartidista en que algunos controles son necesarios, especialmente para tecnologías estratégicas, el informe señala que no hay una definición ampliamente aceptada de qué tecnologías califican ni hasta dónde deberían llegar las restricciones.
El informe se publicó con un prólogo de Eric Schmidt, ex director ejecutivo y presidente de Google, quien destaca la urgencia de desarrollar un marco político. Schmidt escribe que Estados Unidos ha sido tecnológicamente dominante durante tanto tiempo que los líderes lo dieron por sentado, pero China ha emergido como una segunda superpotencia tecnológica con una velocidad asombrosa.
Hallazgos clave
El análisis de Bateman identifica varias deficiencias críticas en la formulación de políticas actual de EE.UU.:
- Los objetivos dispares a menudo se agrupan en constructos vagos como "competencia tecnológica" sin definiciones claras.
- Términos conocidos como "seguridad de la cadena de suministro" no logran aclarar qué intereses estadounidenses requieren protección y por qué.
- Las decisiones clave están aisladas en foros opacos (como el CFIUS), especialidades legales estrechas o industrias individuales, lo que oscurece el panorama general.
- La política tecnológica tradicional y la política hacia China reciben una atención desproporcionada, mientras que las implicaciones de segundo orden en áreas como la política climática se pasan por alto.
- La polarización política interna desalienta cada vez más los argumentos para mantener vínculos tecnológicos con China.El informe aboga por una estrategia de vía intermedia que preserve y amplíe las opciones de Estados Unidos. Rechaza tanto una ruptura tecnológica total como una escalada descontrolada de las restricciones. En cambio, recomienda un enfoque disciplinado centrado en tecnologías estratégicas estrictamente definidas, evitando al mismo tiempo excesos que podrían resultar contraproducentes.
Contexto Internacional
El informe sitúa la relación tecnológica entre Estados Unidos y China dentro de una tendencia global más amplia de tecnonacionalismo, en la que la tecnología se considera cada vez más un ámbito de competencia interestatal en lugar de un mercado neutral. Este cambio ha sido impulsado por el creciente poder de China y su uso de la tecnología para la modernización militar, la vigilancia y las prácticas comerciales desleales. Al mismo tiempo, muchos países —incluidos los aliados de Estados Unidos— están definiendo sus propias posiciones en la división tecnológica entre Estados Unidos y China, a menudo buscando equilibrar los vínculos económicos con las preocupaciones de seguridad.Los hallazgos del informe tienen implicaciones directas: la cadena de suministro tecnológica global está profundamente interconectada, y cualquier interrupción conlleva consecuencias internacionales. El informe pide una mayor atención a estos efectos de contagio e insta a Estados Unidos a alinear su estrategia con los aliados cuando sea posible.
Análisis
El informe de Bateman se basa en evidencia y ofrece una evaluación mesurada de los riesgos y las oportunidades. Enfatiza que la importancia militar de la IA puede estar sobreestimada, un punto con el que Eric Schmidt explícitamente no está de acuerdo, pero que reconoce como imparcial y estimulante. El análisis distingue entre hechos verificados e interpretación informada, separando claramente lo que se sabe de lo que es incierto.Una contribución notable es el esfuerzo del informe por traducir la estrategia en políticas implementables. Propone objetivos específicos para las agencias federales de EE. UU. e identifica áreas tecnológicas donde los controles gubernamentales están o no justificados. También destaca inversiones nacionales y medidas de automejora que deben acompañar a las acciones restrictivas, como fortalecer la base tecnológica de EE. UU. y mitigar las vulnerabilidades de la cadena de suministro.
El informe advierte que, sin una estrategia clara, el gobierno de EE. UU. corre el riesgo de hacer demasiado poco o —más probablemente— demasiado. Advierte que un exceso de intervención podría acelerar la autosuficiencia de China y socavar la competitividad de EE. UU., mientras que una intervención insuficiente podría permitir que China obtenga ventajas en tecnologías críticas.
Perspectivas futurasEl informe anticipa que las paradojas de la relación tecnológica entre Estados Unidos y China persistirán durante años. Pide una reevaluación continua del nivel apropiado de interdependencia y reconoce que las decisiones serán difíciles y los debates seguirán siendo acalorados. Es probable que los próximos 2 a 5 años vean:
- La continua expansión de los controles de exportación y los mecanismos de revisión de inversiones de Estados Unidos.
- Una mayor inversión nacional en sectores estratégicos como los semiconductores y la IA.
- Esfuerzos para coordinar políticas con países aliados.
- Una evolución regulatoria tanto en Estados Unidos como en China a medida que cada lado se adapta.
- Un mayor énfasis en la resiliencia y diversificación de la cadena de suministro.
El informe concluye que salir del paso no es una opción aceptable. Insta a los formuladores de políticas a adoptar un marco disciplinado y con visión de futuro, uno que equilibre los intereses de seguridad nacional con la vitalidad económica y la cooperación internacional.- El desacoplamiento tecnológico entre EE. UU. y China es parcial, pero se está acelerando; sin una estrategia clara, Washington corre el riesgo de sobrecorregir.
- El informe propone una estrategia de término medio que preserve los vínculos tecnológicos esenciales mientras protege los intereses estratégicos.
- Los responsables de las políticas deben aclarar qué tecnologías son realmente estratégicas y dónde son apropiadas las restricciones.
- La inversión interna y la automejora deben acompañar a las medidas restrictivas.
- La coordinación internacional con los aliados es esencial para evitar controles fragmentados e ineficientes.
- La importancia militar de la IA y otras tecnologías sigue siendo debatida; las políticas deben basarse en evaluaciones realistas de las amenazas.
- Se necesita una reevaluación continua a medida que evoluciona el panorama tecnológico.
